Clorosis en plantas: tipos, síntomas y tratamiento.

La clorosis es una enfermedad caracterizada por una drástica disminución de la fotosíntesis. Debido a la insuficiencia de clorofila, las hojas se vuelven amarillas y se caen. Los arbustos afectados sufren la muerte de las raíces y el atrofia de la parte aérea. Entre los síntomas característicos también se incluyen hojas pequeñas.

El rizado de los bordes de las hojas jóvenes, la deformación y la caída de los brotes indican la necesidad de un tratamiento urgente. Si no se toman medidas a tiempo, es probable que la planta no sobreviva. El tipo de clorosis se puede determinar en laboratorios especializados. Este método lo utilizan con mayor frecuencia los propietarios de grandes explotaciones agrícolas, mientras que los jardineros aficionados se guían por los síntomas externos.

Clorosis de las plantas

Causas de la clorosis vegetal

La lista de factores que pueden desencadenar la enfermedad es bastante extensa. La clorosis puede ser infecciosa o no infecciosa (funcional). Esta última es causada por:

  • clima desfavorable;
  • errores cometidos en el cultivo de cosechas;
  • drenaje deficiente;
  • falta de espacio libre;
  • impacto negativo del dióxido de azufre;
  • plantación demasiado densa;
  • deficiencia de minerales en el suelo.

La deficiencia de proteínas, hierro, nitrógeno y magnesio suele ser consecuencia de suelos muy ácidos. Las plantas cultivadas en este tipo de suelo no pueden absorber los minerales. Es importante destacar que esta enfermedad puede ser hereditaria. Esta característica se aprovecha para el desarrollo de nuevas variedades variegadas.

Se puede determinar qué sustancia está causando la clorosis por la apariencia de la planta:

  • nitrógeno: crecimiento lento, lignificación de los tallos, palidez de las placas;
  • fósforo: adelgazamiento de los brotes, aplastamiento del follaje, cambio de color y forma del borde;
  • potasio: bordes de las hojas "quemados", rayas de color marrón oscuro en el interior de los frutos;
  • calcio – necrosis de las placas superiores, podredumbre apical en los frutos;
  • Cobre: ​​desprendimiento de inflorescencias subdesarrolladas, aplastamiento del follaje joven, debilitamiento de los tallos;
  • bosque de pinos: gran cantidad de brotes laterales;
  • magnesio: las hojas viejas están cubiertas de manchas de color amarillo verdoso, que luego se vuelven marrones;
  • azufre: tanto las venas como el espacio interveinal se ven afectados;
  • Zinc: pequeñas motas de diferentes tonalidades en la superficie de la hoja.

La clorosis infecciosa puede ser causada por virus, hongos y bacterias. La infección se produce a través de insectos.

La principal característica que distingue una enfermedad no infecciosa de una infecciosa es que las nervaduras de las hojas permanecen verdes cuando se vuelven amarillas.

Clorosis en el jardín

Esta enfermedad suele confundirse con la sarna debido a la similitud de sus síntomas. Entre los cultivos susceptibles a la clorosis se encuentran hortalizas como el tomate y el pepino. Un jardinero que aplique medidas preventivas puede reducir significativamente el riesgo de clorosis.

Clorosis de los tomates

Los tomates son más susceptibles a la clorosis no infecciosa que muchos otros cultivos. El riego excesivo provoca el estancamiento del agua en la zona radicular, lo que desencadena la pudrición. Las deficiencias minerales se corrigen con fertilizantes y preparados especializados.

Clorosis de los tomates

Se eliminan los arbustos afectados por el virus y se trata el suelo de inmediato. Para ello, se puede utilizar una solución de permanganato de magnesio (o permanganato de potasio) o un fungicida. De lo contrario, las plantas cercanas se infectarán.

Clorosis de los pepinos

Los cambios en la forma de las hojas y el amarillamiento de las nervaduras son síntomas indicativos de muchas enfermedades. Esto podría explicar las dificultades que pueden surgir durante el tratamiento.

Clorosis de los pepinos

En cualquier caso, la clorosis del pepino es más fácil de prevenir que de curar. Para ello, dos semanas antes de la siembra, añada compost a la tierra preparada. Este contiene todos los nutrientes necesarios.

Clorosis de arbustos frutales

Los jardineros suelen referirse a esta enfermedad como "clorosis pálida". Los arbustos infectados (grosellas, frambuesas, uvas espinosas, etc.) crecen lentamente y dan pocos frutos. El mosaico amarillo (clorosis infecciosa) es causado por un nematodo. Tomando medidas preventivas a tiempo, los jardineros pueden protegerse de la mayoría de los problemas potenciales.

Clorosis de la uva

El desarrollo de la enfermedad se manifiesta con la aparición de manchas entre las nervaduras de las hojas. Su color varía del crema al amarillo limón. Las hojas más viejas se cubren, mientras que las nuevas adquieren un color amarillo brillante. Los frutos son pequeños.

Clorosis

La clorosis afecta negativamente la resistencia a las heladas. Los síntomas se acentúan en primavera y a finales de verano. Para detectar esta enfermedad, las hojas de vid descoloridas se recubren con quelato de hierro.

Un resultado positivo en la prueba se indica por la aparición de un patrón verde intenso en la placa en un plazo de 24 horas. Entre las variedades de uva conocidas por ser resistentes a la clorosis se incluyen Muscat, Limberger, Cabernet, Pinot Noir, Saint Laurent, Elebing, Riesling, Pinot Meunier y Trollinger.

Clorosis de frambuesa

Este arbusto también puede verse afectado por clorosis funcional e infecciosa. El primer signo de la enfermedad es la aparición de manchas de color amarillo pálido, que con el tiempo crecen y se fusionan. Posteriormente, los tallos y los brotes jóvenes también se ven afectados.

Clorosis de frambuesa

Para evitar estos problemas, necesitas:

  • Utilice únicamente plántulas sanas para la siembra;
  • Afloje regularmente el espacio entre las hileras y elimine las malas hierbas;
  • Tratar los arbustos con soluciones que impidan la aparición de insectos chupadores;
  • Regar las frambuesas con agua calentada al sol;
  • Agregue al suelo fertilizantes que contengan nitrógeno, hojarasca, turba, humus o compost.

Clorosis de la fresa

Las causas de la enfermedad en esta planta son las mismas que en las frambuesas: deficiencia de minerales, contaminación infecciosa y aumento de la acidez del suelo.

Clorosis de la fresa

La clorosis viral, además de la decoloración de las hojas, también provoca entrenudos cortos. En este caso, la enfermedad no tiene cura. La única solución es destruir las fresas afectadas y tratar el suelo de inmediato. La clorosis no infecciosa se trata con preparados especializados.

Clorosis de los árboles frutales

El desarrollo de la clorosis se manifiesta por la aparición de pigmentación en las hojas. Aparecen manchas de color amarillo pálido en su superficie. Es importante destacar que el color de las nervaduras no cambia. Si no se trata, el follaje se riza gradualmente y muere.

Clorosis de manzanos y perales

Los manzanos y perales que sufren de deficiencia de hierro se rocían con soluciones medicinales. También se les inyecta sulfato ferroso. Posteriormente, se sella con cemento un orificio perforado en el tronco para este fin.

Clorosis de la fruta

Si los niveles de nitrógeno son insuficientes, el follaje inferior comienza a decolorarse. En este caso, los jardineros recomiendan usar fertilizantes orgánicos que contengan nitrógeno. La deficiencia de potasio se manifiesta como un amarillamiento de las hojas en los brotes jóvenes.

Los bordes necróticos y las manchas oscuras en la hoja indican una deficiencia de azufre y oxígeno en el sistema radicular. Por lo tanto, el jardinero necesitará harina de dolomita y ceniza de madera. Cuanto más tiempo persista la clorosis no infecciosa, más difícil será identificar su causa.

La forma viral de la enfermedad se manifiesta de dos maneras: mosaico y mancha anular clorótica. La primera afecta tallos, frutos y hojas, produciendo manchas y rayas distintivas. Los síntomas también pueden incluir retraso en la fructificación y disminución del rendimiento. La mancha anular se manifiesta como un amarilleamiento irregular del follaje, crecimiento atrofiado y brotes acortados. Los árboles afectados son susceptibles a las fluctuaciones de temperatura.

Clorosis de las flores

No existen cultivos resistentes a la clorosis, por lo que esta enfermedad puede aparecer en cualquier lugar. Esto afecta tanto a plantas de jardín como de interior. Se debe prestar especial atención a los clerodendros, azaleas, gardenias, ficus, hibiscos, flox y abutilones.

Clorosis de las hortensias

Las flores suelen sufrir deficiencia de hierro. Debido a un metabolismo inadecuado, el follaje se marchita, se riza y se cae. El tratamiento más eficaz es la prevención temprana.

Clorosis de la hortensia

Los productos que contienen hierro se utilizan para pulverizar o se aplican a las raíces.

Clorosis de las rosas

Los signos de infección son los mismos: coloración amarillenta y vetas que destacan sobre un fondo opaco por su color intenso. Entre los factores que pueden desencadenar la enfermedad se incluyen:

  • hierro insuficiente;
  • abuso de fertilizantes químicos la temporada pasada.

Las plantas debilitadas suelen ser las más susceptibles a las enfermedades. Es poco probable que las rosas con sistemas radiculares bien desarrollados y ubicadas en lugares más favorables se vean afectadas.

Clorosis de las rosas

Los arbustos afectados no deben regarse en exceso, podarse ni abonarse con fertilizantes nitrogenados hasta que se recuperen. El tratamiento comienza antes de la temporada de crecimiento. El suelo preparado debe enriquecerse con los minerales que causan el problema de la planta, así como con humus. Este último puede sustituirse por gordolobo.

Tratamiento de la clorosis con medicamentos y remedios populares

Para prevenir la aparición de clorosis, es necesario:

  • Alimentar las plantas con fertilizantes minerales y orgánicos;
  • destruir las plagas portadoras de infecciones de manera oportuna;
  • Cubra con mantillo los espacios entre las hileras;
  • acidificar suelos que contienen grandes cantidades de carbonatos.

Los tratamientos se seleccionan en función de los datos obtenidos durante el examen de la planta. Las causas y el tratamiento de la enfermedad están invariablemente interconectados.

Elemento esencial Medicina/Remedio popular
Hierro Ferovit
Ferrileno
quelato de hierro
Magnesio sulfato de magnesio
Harina de dolomita
Azufre sulfato de potasio
sulfato de potasio y magnesio
Zinc Óxido de zinc
sulfato de zinc
Calcio Cal apagada
Cáscara de huevo

En caso de clorosis infecciosa, el tratamiento será inútil. La batalla por una planta infectada con un virus o un hongo está perdida. De todos modos, habrá que desecharla.

Una solución universal al problema consiste en destruir las plantas afectadas, rociar las restantes con productos anticlorosis y utilizar fertilizantes complejos para reforzar su inmunidad. Algunas opciones posibles son fertilizantes como Uniflor Micro, Reasil y Kemire Lux.

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