El plumbago es un pequeño arbusto perenne de flores, originario de los trópicos (familia Plumbago). Su nombre científico, plumbago, significa plomo en latín. Por ello, antiguamente se creía que podía utilizarse para preparar un antídoto contra esta sustancia.
Presenta tallos largos y delgados, densamente cubiertos de hojas e inflorescencias. Esto explica su popularidad como planta ornamental tanto para jardines como para interiores.
Descripción del plomo
La plumbago produce numerosos brotes, crece densamente y alcanza los 2-3 metros de altura. Esto permite cultivarla en cualquier forma:
- estándar con troncos atados en la parte inferior y una tapa esférica en la parte superior;
- Ampelosa, con ramas que cuelgan libremente por debajo del nivel de la maceta;
- De aspecto liano, con brotes trepadores que crecen hacia arriba, es apta para el cultivo en climas cálidos.
En los tallos delgados se disponen folíolos pequeños con dos estípulas, alternados. Cada folíolo es alargado y cónico, estrechándose hacia la base con margen entero, y alcanza una longitud de 5 a 12 mm. Ocasionalmente, su superficie puede estar cubierta de finos pelos. Tras la maduración, el intenso color verde del envés de algunas variedades se desvanece a un tono blanquecino.
Los tallos están coronados de flores, grandes en comparación con las hojas, que alcanzan los 30 mm de diámetro. Las corolas de cinco pétalos se asientan sobre un cáliz tubular delgado que contiene un ovario alargado. Cerca del tallo, se agrupan formando una inflorescencia racemosa o en espiga, que cubre todo el arbusto.
Cada brote contiene glándulas que secretan un fluido pegajoso. Las semillas también contienen un mucílago similar, que facilita su dispersión por aves e insectos.
El proceso de floración se extiende desde principios de primavera hasta septiembre, tras lo cual se forman los óvulos alargados. Al madurar, los frutos ovoides se abren desde la base hasta la punta, liberando la semilla.

Tipos populares de plomo
El género Plumbago comprende hasta 10 especies, la mayoría de las cuales solo son aptas para climas subtropicales. En cultivo se cultivan dos variedades principales:
- Plumbago auriculata (o capensis), originaria de Sudáfrica, es la más común de las tres especies. Posee grandes flores azules agrupadas en umbelas. Sus hojas, suaves y de color verde claro, miden hasta 7 cm de largo y 3 cm de ancho. Crecen sobre tallos largos, de color verde grisáceo, casi rígidos, que alcanzan entre 3 y 6 metros de altura. Puede crecer como arbusto, rastrera o trepadora. Existen también variedades, como 'Alba', con corolas de color blanco nieve, y 'Cape Royal', con corolas de color azul cobalto.
- La rosa india (Plumbago indica) es originaria del sudeste asiático. Se cultiva ampliamente en jardines de la India, pero es mucho menos común en otros países. Se distingue por sus espigas florales alargadas de color rojo brillante, con corolas de hasta 3 cm de diámetro. Sus tallos rastreros alcanzan una altura de 1,5 a 2 m, y sus hojas, ligeramente onduladas y brillantes, miden entre 8 y 13 cm. Florece en invierno y requiere un clima cálido durante este periodo.
Consejos para el cuidado de la plumbago en casa y en el jardín.
El cuidado del plomo en el hogar incluye los siguientes aspectos:
- La iluminación debe ser brillante, con luz solar directa desde otoño hasta primavera, y protección contra la luz en habitaciones cálidas. En verano, lo mejor es trasladar la planta a un balcón o jardín para que reciba aire fresco, y en invierno, colocarla en el alféizar de una ventana orientada al sur.
- Las temperaturas deben ser moderadas, entre 18 y 24 °C. Las hojas comienzan a caer cuando la temperatura baja a 12 °C, y cuando sube, es necesario ventilar o fumigar. En invierno, la temperatura puede reducirse a entre 10 y 15 °C para la variedad Cape, que florece de abril a septiembre.
- A partir de junio, riegue abundantemente, hasta tres veces por semana, y puede usar humidificadores. Después de la floración, riegue semanalmente a medida que la tierra se vaya secando.
Siguiendo estas indicaciones, la plumbago se puede cultivar tanto en el alféizar de una ventana como en el jardín, en macetas o jardineras colgantes. El aire fresco es esencial para ella, algo que debe tenerse en cuenta durante la temporada de crecimiento.
El resto del tiempo, las temperaturas frescas y el riego regular, aunque poco frecuente, son aceptables, pero lo mejor es hacer la transición gradualmente.
Replantación, suelo, fertilización, poda
La plumbago es una planta perenne que se mantiene verde todo el año. Para favorecer su crecimiento, conviene trasplantarla anualmente a principios de primavera, al menos cuando es joven. A medida que la planta madura, se puede reducir la frecuencia a cada 2 o 3 años, trasplantándola según sea necesario. Evite el contacto con el rizoma y cambie únicamente la capa superior de la tierra.

El suelo debe tener buen drenaje, ser ligeramente ácido y muy nutritivo. Se puede utilizar un sustrato universal para plantas con flores que contenga césped, turba y arena en una proporción de 2:1:1, posiblemente con humus.
Plantar una plumbago es solo la mitad del trabajo, pero para asegurar colores vibrantes y hermosas flores, necesita fertilización regular. Esto debe hacerse durante toda la temporada de crecimiento, mezclando el fertilizante con el agua varias veces al mes, según las instrucciones.
Son adecuados tanto los fertilizantes universales como los específicos para plantas con flores vistosas.
Para garantizar un aspecto decorativo y compacto, así como una floración abundante, es necesario podar a finales de otoño o principios de primavera, preferiblemente en febrero o marzo, antes de que aparezcan los brotes nuevos, dependiendo del estilo de cultivo.
- En la forma ampelosa, las vides se acortan solo ligeramente, impidiendo que se estiren demasiado;
- Al utilizar soportes, solo se pueden pellizcar las puntas de los tallos, que luego se atan;
- Para dar forma al arbusto, se recorta todo el exceso de longitud que sobresale de la forma deseada.

Al mismo tiempo, se eliminan las ramas más débiles y gruesas, ya que obstaculizan el crecimiento de las más fuertes. Se dejan de tres a cuatro brotes fuertes que crecen desde el centro como base, y los brotes restantes se podan a dos tercios de su altura, dejando de dos a tres pares de hojas. Para rejuvenecer o restaurar el arbusto, se realiza una poda más radical, cortando todas las ramas a una longitud de 30 cm.
Otro procedimiento obligatorio consiste en pellizcar los capullos de las flores a medida que se secan y retirar los tallos florales a principios de la primavera.
Reproducción
Esta planta ornamental de la familia Plumbago es longeva y, en condiciones favorables, puede vivir unos 7 años. Se puede propagar mediante uno de los siguientes métodos:
- Se toman esquejes de al menos 8 cm de largo durante la poda rutinaria y se plantan en un recipiente cubierto. El recipiente se traslada a un lugar fresco, a una temperatura de 15 °C, y se ventila periódicamente. Se utiliza una mezcla de turba y arena como sustrato, que debe regarse con regularidad. El enraizamiento tarda de 2 a 3 semanas, durante las cuales comenzarán a crecer los brotes.
- A principios de primavera, siembre una semilla en un recipiente con una mezcla húmeda de tierra y arena. Cubra con film transparente o un frasco de vidrio y colóquelo en un lugar cálido con una temperatura de al menos 20 °C durante 1,5 a 2 semanas. Trasplante las plántulas cuando les salgan un par de hojas de la tierra.
Los arbustos no se volverán decorativos de inmediato, aunque los primeros brotes pueden aparecer este año después de plantar la flor.

Enfermedades, plagas del plumbago, problemas de crecimiento
La plumbago es bastante resistente a las enfermedades, pero aún existen algunos problemas que conviene tener en cuenta:
- El riego excesivo del suelo en invierno puede provocar la pudrición de las raíces;
- En zonas de sombra densa, los brotes comenzarán a alargarse y las hojas disminuirán de tamaño;
- La desecación del suelo conlleva el cese de la floración y el marchitamiento de las plantas;
- El riego irregular provoca que las hojas se vuelvan marrones.
Rara vez sufre de insectos, pero en ambientes secos algunos se activan:
- Los ácaros, que se manifiestan como telarañas translúcidas y provocan la caída de las hojas, viven en el suelo. Para controlarlos, es necesario trasplantar la planta y tratar las raíces con insecticidas (Fitoverm, Antikleshch) y los tallos con una infusión de milenrama, ajo o cebolla.
- Las cochinillas forman manchas de color marrón rojizo a lo largo de las nervaduras del envés de la hoja. Las zonas afectadas se limpian para eliminar la placa y luego se tratan con malatión.
- Los pulgones y las cochinillas, que se alimentan de la savia de las ramas, aparecen con menor probabilidad.
Cabe destacar que estos insectos suelen atacar a plantas débiles, como las deshidratadas por la sed o las que se marchitan en un ambiente cargado. No causarán mucho daño a una planta perfectamente sana si se trata a tiempo con productos químicos especializados.

