Las coníferas se utilizan con frecuencia en el diseño paisajístico. Transforman un jardín, deleitándonos no solo en verano, sino también en invierno. En este artículo, explicaré cómo crear una composición armoniosa con coníferas enanas.

Entonces, ¿por qué coníferas? La respuesta es sencilla. Casi todas son de hoja perenne. Esto significa que disfrutarás de un colorido intenso durante todo el año.
Además, estas plantas son extremadamente resistentes, no temen a las heladas y no requieren cuidados especiales.
Otros beneficios incluyen:
- Tolerancia a la sombra.
- Un sistema radicular robusto que permite que la especie crezca incluso con riegos poco frecuentes.
- Diferentes tipos e incluso formas.
- Un aroma relajante.
Para plantar en el jardín, eche un vistazo a las siguientes variedades enanas:
- Pino de montaña, puedes elegir la variedad Pug;
- Abeto canadiense Konica;
- Thuja orientalis, por ejemplo Aurea Nana;
- Thuja occidentalis, por ejemplo, Tiny Tim;
- Abeto canadiense Echiniformis;
- Enebro, por ejemplo, Bosque Azul, Andorra Variegata.
Reglas básicas de composición:
El césped y la grava constituyen el mejor telón de fondo para las coníferas en el jardín.
Los árboles llorones sirven como un excelente vínculo entre las coníferas y las masas de agua.
Los lugares más espectaculares para plantar coníferas son el oeste y el este.
Al planificar su jardín, plante las coníferas y las flores lo más separadas posible, ya que las primeras acidifican el suelo y, por lo tanto, perjudican a las segundas.



