Me gustó mucho la variedad de tomate que encontré este año. Quiero volver a cultivarla el año que viene, pero no estoy segura de poder encontrar semillas, así que decidí recolectarlas yo misma.
Matices varietales
En primer lugar, quiero aclarar que si te gusta un híbrido en particular, no podrás cultivar la misma fruta; serán diferentes. Pero si te ha llamado la atención alguna variedad, anímate a probarla.
La elección correcta de frutas
Para obtener semillas, lo mejor es elegir las primeras de los frutos, de las ramas inferiores que aún no han tenido tiempo de polinizarse entre sí. Florecen a principios del verano, cuando las abejas todavía no están activas y no pueden transferir polen de una variedad a otra, por lo que hay menos riesgo de polinización cruzada. Pero si quieres probar algo nuevo, experimenta; estás en tu derecho.
Así que, elige los tomates. Si están verdes, guárdalos en un lugar oscuro. Nunca los dejes al sol. Escoge tomates uniformes, sin daños ni deterioro.
Proceso paso a paso
Corta la fruta por la mitad a lo largo. Retira las semillas y colócalas en un recipiente de plástico o vidrio. Cúbrelo con una gasa limpia o un trozo de papel, en el que también puedes escribir el nombre de la variedad.
Colóquelas en un lugar seco y oscuro durante 2 o 3 días. El líquido que contiene las semillas fermentará ligeramente, volviéndose transparente, y las semillas se separarán. Cuando esto ocurra, enjuáguelas en un colador bajo el grifo y déjelas secar un poco.
Luego, extiéndelas sobre una hoja limpia y déjalas secar durante 5 a 7 días, removiéndolas ocasionalmente. Una vez secas, colócalas en bolsas de papel previamente preparadas y etiquetadas con el nombre de la variedad, sus características y la época de cosecha. Estas bolsas se pueden almacenar en un lugar seco hasta por 5 años, y las semillas conservarán su viabilidad. ¡Anímate! Espero que todo salga bien.


