Las plántulas de casi todos los cultivos hortícolas son susceptibles al ennegrecimiento del tallo. Esta enfermedad se denomina pudrición del cuello de la raíz y suele provocar la muerte de la plántula.
Causas de ocurrencia
Como su nombre lo indica, la pudrición hace que el tallo de una plántula se vuelva negro. Esto puede ser causado por varios factores:
- Contaminación del suelo o desinfección insuficiente.
- Exponer las plantas a corrientes de aire y cambios de temperatura.
- Riego frecuente y abundante.
- Sobrecalentamiento y alta humedad.
- Plantación densa.
- Suministro insuficiente de oxígeno.
Si no se cumplen las condiciones para el cuidado y la siembra de las semillas, existe una alta probabilidad de que se desarrolle moho en la capa superior del suelo, lo que afecta al tejido sano de la planta y provoca la destrucción del tallo.
Prevención de la aparición de la enfermedad
Una preparación y siembra adecuadas de las semillas ayudarán a evitar que las plántulas se pongan negras.
Al comprar semillas, preste atención a la resistencia de la variedad a esta enfermedad. Si han sido tratadas en fábrica, el fabricante lo indicará en el empaque. Si las semillas se compraron de forma privada o se recibieron de buenos vecinos, asegúrese de remojarlas durante media hora en una solución desinfectante, como una solución diluida de permanganato de potasio o Fitosporin, antes de sembrarlas.
El suelo también necesita ser tratado antes de su uso. Pequeñas cantidades de suelo pueden hornearse. Cantidades mayores pueden tratarse con una solución concentrada de permanganato de potasio, una preparación especial o simplemente con agua hirviendo. La siembra debe realizarse no antes de dos días para evitar dañar las semillas. Después de la siembra, el suelo puede espolvorearse con arena gruesa desinfectada. Una solución eficaz para prevenir la pudrición es sembrar las semillas en pastillas de turba.
Métodos para combatir la putrefacción
Si, a pesar de todo, las plántulas se ven afectadas por este hongo, deben retirarse inmediatamente del suelo las que estén ennegrecidas, y las restantes deben rociarse con una solución de Fitosporin. El suelo también debe regarse con esta solución. Si no se dispone de Fitosporin, se puede utilizar una solución de permanganato de potasio. A continuación, se debe espolvorear el suelo con una mezcla de ceniza y sulfato de cobre.
Si las plántulas están muy infestadas, deben destruirse junto con la tierra. Las plantas sanas deben replantarse en tierra desinfectada, tratada con una solución fungicida y colocadas en un lugar cálido, protegidas de la luz solar directa. Después de una semana, si la enfermedad ya no se manifiesta, las plántulas pueden trasladarse a un lugar con temperaturas más frescas.
Remedios populares
Quienes se oponen a los productos comerciales para el control de plagas sugieren métodos tradicionales para prevenir la pudrición. En lugar de tratar la tierra con soluciones especializadas, colóquela en un recipiente resistente al calor, hiérvala con agua, cúbrala con una tapa o papel de aluminio y hornéela durante media hora. Espolvoree ligeramente la superficie con carbón vegetal en polvo o ceniza. Después de plantar, riegue la tierra con una solución de bicarbonato de sodio (una cucharadita por cada 200 ml de agua).

